martes 14 de febrero de 2012

Sensación de impunidad.

Lo que lleva a Bodou a ser tan desprolijo con un testaferro, lo que lleva a la presidente a inventar que existen seguros para la falta de lluvias en el campo, lo que la lleva a hablar con mineros que no son mineros, seguramente está basado en la sensación de impunidad que les da haber ganado de un modo tan aplastante las últimas elecciones.
Y pensar que falta mucho para las próximas ...

Bussi Jr.

Ayer me crucé con Ricardo Bussi, hijo del represor recientemente fallecido.
Nos miramos a los ojos y tuve ganas de gritarle: "¡hijo de bussi! ¡hijo de bussi! ¡hijo de bussi!"
No daba.

Tratame bien che.

Días atrás tuve un encuentro cercano del cuarto tipo con una jornada lluviosa, encontrándome sin protección. Para rematar el cuadro, el chofer del colectivo se copó con el aire acondicionado.
Consecuencias: comezón de garganta, tos y muuuucha flema.
Como la situación se agravaba, decidí recurrir al médico y para ello, elegí al centro médico Mora. Llamé por teléfono, la médica clínica llegaba a las 16, todo joya, así que minutos antes partí raudamente hacia el consultorio. Cuando llego, la fatalidad: la doctora no iba a poder asistir. Quedaba la opción a, que empezaba a atender a las 16:30 pero ya tenía 16 pacientes en espera. Y la opción b tenía tres pacientes tan solo. Pero empezaba a atender a las 17:30. Me anoté con la b de todos modos.
Poooor las dudas decidí tirarme un lance en el sanatorio Modelo y fui recibido por una secretaria que aparentemente había desayunado limón con una pizca de vinagre de alcohol.
Cuando me contestó mal por tercera vez estuve, confieso, a punto de estrangularla. Lo pensé. Pero conté hasta un millón cincuenta y tres mil. Pasada la secretaria, me llama la médica clínica por mi apellido, el cual es Pérez y como somos unos cuantos, repregunto si se refería a mi nombre. Con cara de "más vale imbécil" me dijo que si. Seguíamos mal.
Alcancé a contarle mis síntomas, nada más. No llegó a tocarme y lanzó:
"Todos los síntomas de una pulmonía".
Mi cara era la fiel expresión de "con esa soltura me decís eso".
Y agregó: "Son fatales en esta época".
Y cuando mi alma se retorcía, aprovechó para agregar: "Yo pido una placa del tórax, si encuentro algo muy grave, te derivo con el neumonólogo" Esto, mientras alzaba sus manos en señal de "es todo lo que puedeo hacer".
Me fui a ver a la recepcionista agria, la cual no estaba, y a los diez minutos llegó un zopenco que me dijo que debía esperar en la oficina de rayos mi abrupto final.
Esperé treinta minutos, tras los cuales decidí que eran suficientes para pedirle una explicación a la recepcionista, quien ya había vuelto a su puesto:
Fer: "Disculpe, pero hace treinta minutos que espero en rayos para una placa de tórax".
Secretaria: "En cuanto se desocupe el encargado lo va a atender".
Y lo dijo sin mirarme.
Fer: "Escuchame una cosa, no vengo a que me hagas un favor, yo puedo ir a cualquier otro médico, vine acá a ver si ganaba tiempo y fue una pérdida total. Ese cuadro que tienen colgado en la pared afirmando que están mejorando la comunicación es una farsa, vos, la doctora, el sujeto que te reemplaza cuando vos no estás y sabe Dios quién debía atenderme en rayos, no tienen la más mínima noción sobre comunicación cordial."
La sala de espera estaba absorta, pendiente de mi alocución.
Secretaria: "Si quiere puede dejar asentado el reclamo"
Fer: "Para qué, escribí lo que quieras, ahí tenés mi nombre, pedí un apercibimiento para vos."
Le regalé la orden de la placa y volvó al centro médico Mora, de donde jamás debía haberme retirado.
Me atendió muy bien el "dotor", me colocaron una salvaje inyección y salí con mejoras expectativas de vida.
Así es, yerba mala, difícil que muera,

sábado 4 de febrero de 2012

Fucking lunes.

Mucho se ha dicho sobre los días lunes. ¡Y con mucha justicia! Son tan feos que deberían estar prohibidos. Pero como todo lo malo puede ser aún peor, existen los lunes que les siguen a las vacaciones ... ¡aaahhh quién fue el sádico degenerado que los inventó!
No hay forma de que un lunes venga bien ... el solo hecho de nombrarlos me provoca un malestar ...
Y en ningún idioma queda lindo eh? En inglés, monday, el "día de la luna" ... qué nombre más pedorro. En clara contraposición al "sunday, día del sol" ... está clarísimo, termina el domingo y se viene la noche.
En portugués, "segunda" ... uacale.
Pero retomando, ¿lunes después de las vacaciones? ¿En serio? ¿Son necesarios de verdad? Es casi como ser insultado de la madre, ¿se acuerdan de cuándo eramos niños? Valían todos los insultos, pero te decían hijo de puta y se armaba en serio.
Un lunes puede ser digerido y hasta inclusive aceptado a duras penas, pero después de las vacaciones no hay lugar para el amor señores.
Asi que esta noche me voy a tomar la sidra que me quedó de Navidad, y que sea lo que Dios quiera.
Me voy a tomar un antidepresivo y vuelvo.

viernes 3 de febrero de 2012

Acto de amor.

Si tomar mate en una tardecita tucumana, con 38º a la sombra a pedido de tu mujer, no es un acto de amor, no sé qué carajo lo será.

Los hijos de puta.

Pasaron 10 años desde el secuestro y posterior desaparición de Marita Verón. Recién a esta altura del partido empieza el juicio. Todo un símbolo.
Marita era mamá de una nena muy pequeña cuando fue capturada, según testigos, frente al parque Avellaneda por unos tipos que iban en un remis de la empresa Cinco Estrellas, propiedad de Rubén "Chancha" Ale.
Desde entonces, jamás se la volvió a ver.
Se encontró en una piezucha de una casa un mensaje para su hija, declarándole su amor eterno.
Se la llevaron en las narices de la madre desde un cabaret con la complicidad de la policía y de un juez corrupto.
Hoy, los acusados son:
De Roberti Humberto Juan
Milhein Daniela Natalia (ex mujer de Rubén Ale)
Rivero María Jesús
Rivero Víctor Ángel
González Andrés Alejandro
Andrada Domingo Pascual
Gómez José Fernando
Medina Lidia Irma
Marquez María Azucena
Bustos Mariana Natalia
Gómez Gonzalo José
Luna Carlos Alberto
Gaitán Cintia Paola
El próximo 8 de febrero estos HIJOS DE PUTA van a empezar a ser enjuiciados.
Dios quiera que Susana Trimarco, gran luchadora, encuentre al menos una pista certera sobre el paradero de Marita.
Y que luego sepamos la verdad sobre Agulla, López y tantos otros casos impunes.

miércoles 1 de febrero de 2012

Piedras blancas.

Ese domingo el sol estaba radiante. Se sentía el calorcito, pero un calor amable, que invitaba a salir. Esteban pensó que después de desayunar podría ir con su pequeña hija de cinco años al puente que cruzaron hace algunos días atrás, siguiendo el camino enripiado.
¡Nunca antes habían visto ese puente a pesar de vivir desde el nacimiento de su niña!
El puente era una prolongación de un viejo camino de ripio, por el cual poco y nada de tránsito había. A lo sumo un carro, de esos que van tirados por un caballo hambreado. Muy rara vez Esteban vió pasar un vehículo por ese camino. Era como si de otro mundo se tratase.

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El celular sonaba prepotente y despertó repentinamente a Rodrigo. Era su mujer, avisándole que el niño adelantaba su llegada. Rodrigo se había acostado hace minutos, luego de una larga jornada de trabajo en esa dichosa obra que obligaba a avanzar las veinticuatro horas del día. ¡Quién tiene tanta urgencia! pensaba él sin compartirlo. Con reacciones somnolientas subió a su auto desvencijado. Tuvo que volver a la casilla donde estaba a buscar las llaves.

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Esteban compartió un desayuno memorable con Anita. Anita se llamaba así en memoria de su madre, fallecida en el parto. Eran solos los dos, Anita y su joven papá Esteban, eran un solo. Jugaron con el gatito que habían adoptado como mascota. El gato no tenía nombre, era un callejero de esos que se adentran en donde consiguen por lástima algo de comida.
Esteban tomó de la mano a Anita y salieron a caminar, muy dispuestos a disfrutar del sol. Realmente se los veía felices.

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Rodrigo sabía que tenía los minutos contados para llegar a tiempo, y su auto no era de fiar. Ese auto le había dado más malasangres que buenos momentos. En el instante y lugar menos pensado, dejaba de funcionar. Pero ese día, quizás de tanto ruego de parte de Rodrigo, el auto parecía finalmente, andar con ganas. Sin embargo, no era suficiente, el tiempo apremiaba. Por suerte, Rodrigo recordó ese viejo camino que bien podía servirle de atajo.

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Esteban y Anita se divirtieron jugando a buscar piedras blancas en el camino. Cada uno llevaba una bolsita donde ponían el "valioso tesoro". Cuando uno hallaba una piedra blanca, se la mostraba al otro, comparándola con las anteriores para ver si era la más bonita de todas. Las piedras blancas aparecían de a poco, ¡pero en el puente parecía que estaban todas juntas! Era en verdad un momento de esos para guardar en la memoria y contárselo a todos.

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Rodrigo apuraba el paso, quería llegar antes de que nazca el niño. Era el primogénito y se iba a llamar como él. Su papá también se llamaba así y él prometió continuar con la tradición. La aguja del velocímetro subía y el camino de ripio empezó a levantar cada vez más tierra, dificultando la visual de Rodrigo. Hacía dos meses que no llovía y eso empeoraba las cosas.

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Esteban alcanzó a divisar una piedra blanca redonda, perfectamente redonda, limpita como si estuviese esperándolo desde el principio de los tiempos. "¡Cuando Anita la vea!" pensó entusiasmado. Anita se quedó tres pasos detrás de él, ensimismada con tanto tesoro.

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La tierra del camino se transformó en fatalidad y Rodrigo dolorosamente no pudo evitar la tragedia.

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De repente, los tres pasos fueron un acantilado desolado.