jueves 1 de diciembre de 2011

Fui poseído por el espíritu de Claudio María Domínguez.

Ayer una amiga me dijo que soy una buena persona, y la verdad me hizo algo de ruido interno. No era hambre (?) Sí, me reconozco bueno, como quizás ustedes también. Pero, ¿de verdad soy bueno? Y si es así, ¿por qué soy bueno? Comencemos por convenir que bueno es el que hace el bien, quien hace bien las cosas. Requiere un elemento activo, clave, fundamental, HACER, hay que hacer algo y hacerlo bien. No puedo ser bueno por no hacer nada malo, no hacer nada, ni bueno ni malo, debo tener una participación, no basta ser un mero espectador.
La conclusión es que pareciera que no soy suficientemente bueno. Porque evidentemente puedo hacer algo más.
Por ejemplo, todos tenemos ropa que no utilizamos. Quizás de hace años, pero en buen estado. Y en mi caso, duerme el sueño de los justos. Mirá vos el tiempo que te lleva decidirte a realizar una buena acción, y a veces en dos segundos decidimos mandarnos una macana. ¿Y si fuese al revés? ¿Y si nos tomásemos más tiempo para pensar antes de hacer daño y no dudásemos en hacer el bien? Miren que recurrí a un ejemplo básico, regalar ropa que no usamos. Y no vale la excusa "no tengo tiempo", no vale señor!
Asi que amigo, amiga, espero que este post resulte de inspiración para vos, y no quede solo como el post con el título más largo de la historia.
¿Hacemos algo?

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